El día de ayer, 16 de marzo, de nuevo asistimos a otro acto protocolario, esta vez en sede ministerial, respaldando un evidente retroceso de derechos laborales y aumento de la precarización del empleo a medio plazo (5 años en Mercancías y 2 años en Rodalies) en las empresas ferroviarias.

Llevamos demasiados años viendo como las organizaciones sindicales mayoritarias tanto en Renfe como en Adif van aceptando la desintegración de las empresas públicas del ferrocarril, la externalización de las cargas de trabajo y la parálisis del fomento del ferrocarril público y social como modelo de vertebración territorial que sirviera como motor económico en las provincias más despobladas y abandonando la defensa del transporte de mercancías.

La descentralización de las competencias del transporte ferroviario en los tramos y/o líneas que discurran por los territorios de las comunidades autónomas es algo natural en un Estado descentralizado, pero esto no debe suponer la precarización de las condiciones laborales ni el desmantelamiento de las empresas públicas Renfe y Adif.

La población merece un servicio de cercanías de calidad y no lo que está padeciendo como consecuencia de la desinversión realizada desde hace décadas.

Exigimos una asignación inmediata de recursos para acabar con el sufrimiento casi cotidiano de millones de personas que hacen uso del tren de cercanías.  Este servicio sólo puede realizarse desde la apuesta por lo público, es decir, por un camino completamente alejado al que recorre la dirección de Renfe maltratando a su personal y a las personas usuarias.

En relación con el acuerdo al que han llegado la mayoría de los comités generales de empresa de Adif y Renfe, consideramos lo siguiente:

  1. no garantiza a largo plazo el futuro de la empresa pública Renfe -Mercancías, pues en ningún momento plantean un plan para incentivar el transporte de mercancías por ferrocarril y que Renfe sea el operador prioritario: tan solo se comprometen a que en los próximos 5 años el personal de tracción y del mantenimiento serán del Grupo Renfe.
  2. Plantea la creación de otra empresa dentro del Grupo Renfe que no será capital de Renfe 100 por 100 y que en dos años el capital público estatal se podrá liberalizar. Además esta nueva empresa, con personal de la actual Renfe Viajeros, también se olvida del mantenimiento del material rodante.

Legitimar, otra vez, la creación en el Grupo Renfe de una nueva sociedad (entre Renfe-Mercancías y un socio industrial) que contratará los servicios de tracción y mantenimiento a dicho grupo matriz por un periodo de 5 años es un paso intermedio a la privatización de esta actividad.

Los comités generales de empresa de Adif y Renfe llevan avalando, para desgracia de las personas que trabajamos en estas empresas, la segregación de la actividad en aquellas áreas donde existen intereses empresariales que auguran buenas ganancias (Clece, Transfesa, Alsa…)  y aplicando ingeniería laboral para crear nuevas empresas públicas, pero de bajo coste y peores condiciones laborales, como Logirail.

REMIENDOS S.A. podría denominarse el acto protocolario firmado ayer para satisfacer estas necesidades de arreglo o reparación, generalmente provisionales, que se hacen en caso de urgencia. Para satisfacer a los de siempre; no a las personas trabajadoras de hoy, de mañana y del futuro, ni tampoco a las personas usuarias del tren de cercanías, que seguirán sufriendo el deterioro del servicio provocado por la desinversión decidida por las direcciones de Adif y Renfe.

Frente a los desmanes de directivos colocados a dedo para desmantelar poco a poco el ferrocarril público, las personas trabajadoras de Renfe y Adif seguiremos luchando por un ferrocarril público y social, con un servicio de cercanías de calidad y con unas condiciones laborales dignas.

POR UN FERROCARRIL PÚBLICO Y SOCIAL

POR UN SERVICIO DE CERCANÍAS DE CALIDAD